La música del corazón

Roser & Christian, Barcelona
Boda, 3 de Noviembre de 2012

Con sólo dos meses de antelación, Roser y Christian contactaron con el equipo de Yes I do para llevar a cabo y a contrarreloj la boda de sus sueños, sueños de música y de amor. Con esta idea inspiracional de base, y el guiño a las distintas culturas de procedencia de los novios, ella catalana y él francés, de madre italiana y padre libanés, diseñamos un día de esplendor y dulzura que tuvo como escenarios la Parroquia de Maria Reina, el Monasterio de Pedralbes y el Liceo. Los colores escogidos fueron el dorado, el blanco y el negro, y para la invitación de bodas el equipo de diseñadores de Yes I do creó un folleto del Liceo donde se anunciaba la representación de la ópera “La Boda”.

Una vez se dieron el Sí, quiero, los invitados recibieron a los novios lanzándoles pompas de jabón con pomperos personalizados con el logo de la boda. Además, a la salida de la iglesia les esperaban unos globos en blanco para los novios y en dorado para los invitados. Con ellos en la mano se acercaron hasta el Monasterio de Pedralbes y allí los invitados escribieron sus deseos en tarjetas con el logo y los soltaron al aire en un ritual de inspiración alemana, ya que la novia había ido al Colegió Alemán de Barcelona.

A partir de aquí, todo fueron detalles e ilusión. Los pomperos con el logo de la pareja para recibir a los novios tras el Sí, quiero lanzándoles pompas de jabón. Los globos de los deseos, un ritual de inspiración alemana concorde con la educación que había recibido la novia. Los cuarenta y cinco taxis identificados con el logo de la boda que trasladaron a los invitados hasta el Liceo. El telón de fondo con el logo de los novios. Una visita guiada por el personal del Liceo para los invitados. Una entrada para la obra como setting. Las mesas con nombres de óperas famosas. Las sillas, número de mesas y sitio en la mesa acorde con el logo y la idea inspiracional. El brindis con copas de cava luminosas y la música de la Traviatta. El baile en el foyer con máscaras venecianas. El buffet de dulces con chucherías, postres típicos catalanes de esa época del año como los panellets y el marrón glaçe, y una torre de macarones en dorado y blanco como guiño a la parte francesa del novio. Y, como no podía faltar, un photo call con un escenario funambulista con las ciudades de París y Barcelona como fondo para amenizar las fotografías de los invitados.